Adeptos
jueves, 10 de noviembre de 2011
lunes, 7 de noviembre de 2011
El dulce juego de Ilusión (viejo)
Entre nosotros, en extinción
una sola especie domina,
pocos los hombres que hombres son,
se declaran aparte para obtener "vida".
Las cuerdas astrales soltó,
si realmente eso quería,
para amordazar con fuego que consumió
culturas con bellas barajitas.
Nos queda la hermana Ilusion,
que nos miente y acaricia
con espinas nuestro corazon,
para que pensemos en libertad, ya perdida.
¿Por qué nos prendemos de la emoción
dulce que esta amante nos brinda,
si hombres no todos son,
y libertad nos quitaron, por "dar vida"?
viernes, 4 de noviembre de 2011
El espejo I
Se levantó como hacía usualmente, y se dirigió al baño. Al entrar, el espejo, imponente, radiante. En la imagen vista, fealdad, oscuridad absoluta. Pero esta esbozó una sonrisa: desbordás de belleza, es el resto del mundo el que está mal
miércoles, 2 de noviembre de 2011
El mentor de los locos
Hay voces en mi cabeza. Hay voces, mil y una las hay. Y todas gritan, se revolotean, se impiden escuchar mientras tratan de ser escuchadas. Unas tienen voces dispares; otras la misma, femenina, adulta, querida y odiada tantas veces. Es el meollo de mi abismo, mi mente. Es el mentor de los locos.
lunes, 31 de octubre de 2011
Sin título
Rechinar los harapos de tu soledad.
Resurgir de los trapos de tu humildad.
Limpiando la acera con lágrimas de sal
y vertiendo aquel río que causa el sollozar...
¿Qué vasto mundo te espera ahora?
¿Qué indómita razón te impulsa a seguir?
Aunque el sol se esconda en las noches
sigues esperando que vuelva a surgir.
Arruinada, tu historia vuelva su contenido
en el cemento que tanto anhelaste aquel día...
Aún así, te pueblas de voluntad
y levantas un imperio de tenacidad.
Desistir nunca será un premio, ¿verdad?
viernes, 28 de octubre de 2011
Hasta el más dulce aliento
Si mi culpa fuese presentar
el cariño a tu dulce caminar,
que así me declares quiero
también de lo que susurrar
te he ahora mientras sigas latiendo.
El corazón bombea al hablar
cuando te empecinas en retirar
tus dulces ojos de mi cielo.
De mis nervios entonces ya sabrás,
¿qué fue de nosotros aquel tiempo?
Y quisiese yo que debiese estar
claro el cielo, y que manantial
no haya de tus ojos ya negros
(No le ruegues a la parca ya,
ya te habrá silenciado el viento)
pero incluso de gran titilar
las estrellas que inundan la infinidad
no aparecen en ese espectro.
(No supliques a la parca ya,
ya te habrá silenciado el viento)
Ya se fueron esos soles ya.
Quiero que logres descansar,
y sobrevivir yo con mis anhelos.
(No le implores a la parca ya,
ya te habrá silenciado el viento)
¿Te silenció ya?
Si, ya escucho el silencio.
Una culposa sonrisa
No es raro observar a un hombre
con la mirada cruzando al vuelo la habitación,
rápida como el relámpago,
observando las facciones
de una damisela no atenta a este hecho.
Pero raro es observar que
cuando ella da cuenta de este hecho
y mira al malhechor voyeurista,
que este conteste con una sonrisa,
en parte culposa, en parte feliz
de haber sido descubierto.
Las sonrisas son mágicas,
sea quién fuere que la exhale,
ya que tienen brillo propio.
Un poco más de luz nunca está de más.
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